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Editoriales | Paro Nacional

¡Qué bandera!*

Jiran
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Se ha vuelto la bandera al revés un símbolo de indignación, de hambre de justicia, de dignidad. Le hemos dado un sentido porque ¡eso sí es un símbolo patrio! 

¿Por qué eso sí es un símbolo patrio? A lo mejor no tiene mucho sentido que el color que representa el oro sea el primero y el que más ocupe lugar en nuestra bandera, como sí es el primero y el que ocupa más lugar en el corazón de los oligarcas y opresores.

A lo mejor vale más el agua, que es vida, que se brinda y “no se le niega a nadie”, como decimos por aquí; no como el oro que se guarda y se acumula, genera ambiciones y disputas y muerte.

A lo mejor vale más la sangre de nuestros hermanos y hermanas, derramada en los surcos de la patria que nos hizo, nos hace y nos hará una nación libre. Sí, la sangre que abonó la tierra en que nací porque como en su famoso discurso rezaba el caudillo: “[…] que el hombre es como las plantas, que la planta da fruto y flores no por la planta misma sino por el surco y la tierra donde ha prendido y que el hombre y un pueblo no pueden ser grandes y fuertes sino en razón de las tumbas donde tiene el alimento para su fruto” (Gaitán, 1946).

A lo mejor mi bandera me hace sentir orgulloso con el rojo en alto porque sea cual sea mi forma de ser, pensar, hablar o actuar, corre por mis venas el mismo rojo que le heredé a mi padre y a mi madre; el rojo de esta raza indígena que el opresor no pudo, no puede y no podrá borrar.

A lo mejor este sí sea un acto subversivo; subversivo que viene de subvertir, de cambiar de lugar y eso es lo que quizá hace falta: cambiar las cosas, subvertirlas porque parece que todo está patas arriba. Ahora los servidores públicos no le sirven al público, sino que el público les sirve a ellos; como decía Garzón (1997), ahora no nos entretenemos viendo a nuestro equipo favorito jugar buen fútbol, sino que los patrocinadores de fútbol se entretienen jugando con nosotros y haciéndonos malas jugadas. Ahora vale más la muerte que la vida, como lo demuestran las amplias inversiones en el Ministerio de Defensa y las escasas en el de Educación;  y no hablo precisamente de la administración de paso, hablo de años y años de malos gobiernos. Ahora los hijos luchan por darle un mejor futuro a sus padres.

Entonces, mi madre patria hoy se levanta en voz de sus hijos diciendo: yo soy blanca y negra, yo soy mestiza y mulata, y no pierdo mi identidad ni mi memoria porque es mi diversidad la que me une y me enriquece; porque la cultura es mi verdadera riqueza como nación. ¡Y rico eres cuando te tomas una aguapanela caliente en la mañana, carajo! No son los fusiles que contra mi pueblo ha vuelto el tirano ni mis armas, sino que es la educación de mis hijos que ilumina mis montañas y mis llanos y mis ríos y mis mares, y mantiene viva mi memoria.

Referencias

Gaitán, J. (1946). Discurso de candidatura Liberal para las elecciones de Mayo de 1946. Bogotá, Colombia. https://es.scribd.com/document/145107297/Discurso-Jorge-Eliecer-Gaitan-1946.

Garzón, J. (1997). Conferencia de Jaime Garzón en la Universidad Autónoma de Occidente. Cali, Colombia. http://kiaravanessablackburn.blogspot.com/2011/10/conferencia-de-jaime-garzon-en-cali-14.html?m=1


* En Colombia, la expresión “¡Qué bandera!” es utilizada para referirse a una situación vergonzosa. En este caso, es usada tanto para hacer referencia a la expresión, como para hacer un juego de palabras con la acepción de bandera que corresponde al símbolo patrio.

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